Fortaleza de Kuélap

Este complejo arqueológico debe haber sido construido durante el periodo de intermedio tardío, hasta los años 1300 dC. En sus fases más tardías debió dar cabida a cerca de 3000 habitantes según las crónicas, el lugar estuvo ocupado hasta 1532, cuando Diego de Alvarado redujo a la población a las partes bajas. Las crónicas de Pedro Cieza de León registra: "Los Chachapoyas que (ocupaban estas tierras) eran indios blancos cuya hermosura era digna de soberanos cuyos ojos eran azules los cuales eran más blancos que los mismos españoles" Kuélap fue descubierta en 1843 por don Juan Crisóstomo Nieto, juez de Chachapoyas en aquel entonces, Kuélap ha sido constantemente visitada por numerosos investigadores y viajeros, atraídos por la complejidad y monumentalidad de sus construcciones. En el siglo XIX Antonio Raimondi, Arturo Werthermann, el viajero francés Charles Wiener, el antropólogo suizo Adolph Bandelier, recorrieron los restos de construcciones de piedra semi cubiertos por la maleza del bosque nuboso. La fortaleza de Kuélap integra un yacimiento arqueológico en una extensión aproximada de 450 hectáreas, en una zona donde terminan los Andes y aparecen los rastros de la selva. El lugar fue construido en la cima de un promontorio rocoso de origen calcáreo, estableciendo una posición hegemónica y estratégica de observación, con un criterio arquitectónico que revela dominio topográfico con respecto al resto del área. Las construcciones se encuentran distribuidas en un área de forma de una ala alargada, con orientación norte sur, de aproximadamente 584 mts de largo y 120 de ancho. Esta zona está delimitada por una gran muralla que va encerrando el conjunto arqueológico, llegando a medir en algunas partes más de 20 mts de altura. En la estructura de la muralla se han registrado entierros múltiples según los reportes del arqueólogo Orlando Angulo. Además de impedir el acceso, el muro de contención servía al relleno para ganar superficies planas en la ladera del cerro en función de una mayor seguridad. El material utilizado en las edificaciones fueron bloques de piedra caliza canteada sin pulimento. Existen tres entradas a la ciudad, a través de la muralla, ingresos en forma de túneles cónicos, anchos al entrar y angostos al salir, permitiendo el acceso solo a una persona. La fortaleza está conformada por más de 450 estructuras distribuidas en diversos niveles, de los cuales cuatro son de planta rectangular y las demás de planta circular.

Estas estructuras asociadas entre sí, tuvieron funciones específicas. Así, encontramos edificios ceremoniales, administrativos, de control, defensa y de vivienda; se aprecian además piedras trabajadas en alto relieve que asemejan rostros humanos. Son de singular significado El Tintero, (edificio ceremonial), El Castillo (mausoleo), los torreones, las construcciones decoradas con frisos en formas geométricas, antropomorfas, zoomorfas y otras. Las estructuras de planta circular, generalmente destinadas a vivienda, presentan elementos arquitectónicos característicos en las construcciones antiguas de esta parte del Perú. Están distribuidos alrededor de patios abiertos. Algunos de los muros de estas construcciones alcanzaron una altura de 4 mts; estos presentan hornacinas y ventanas, que estuvieron enlucidas y posiblemente decoradas con pinturas en su interior. Los edificios estuvieron techados con una cubierta de paja en forma cónica, tal como se aprecia en la edificación reconstruida para fines didácticos que hoy el viajero puede apreciar.

Amazonas

Foto / Amazonas

Que hacer en Chachapoyas

Entre las edificaciones destaca la llamada Casa de las Dos Rosas, perteneciente a la familia apellidada Zubiate. La Plaza de Armas posee una hermosa pileta republicana de Bronce.

Dentro de su arquitectura destacan también la Catedral (moderna), el edificio municipal y el obispado, que fuera la casa de don Toribio Rodríguez de Mendoza, cuyo monumento puede apreciarse en la plaza de Armas. Otros atractivos son la iglesia de santa Ana y del señor de Burgos, así como las grutas de Santa Lucía y el vivero de orquídeas de Santa Isabel. Lo más interesante de Chachapoyas quizás sea el sabor que aún guarda la ciudad, felizmente manejada con un buen criterio por los alcaldes de las últimas décadas y por un patronato que reúne a los vecinos más comprometidos. Este criterio conservacionista se aprecia claramente en la calle el Comercio, un excelente espacio público para caminar. Hoy la influencia de un turismo incipiente pero significativo, comienza a instalar en la vieja ciudad el ambiente cosmopolita que se vive en lugares similares del Perú. Es muy interesante visitar el mercado de la ciudad. Los días miércoles el mercado de salamanca se convierte en una gran feria de productos agropecuarios. En Chachapoyas es celebre el pan tradicional, que se elabora con diversos moldes y fórmulas que varían entre lo dulce y lo salado. El pan de Racacha de la panadería San José ha sido premiado en el año 2004 como el mejor pan del Perú. Frutas variadas y exóticas como la pitajaya, la carambola y la lúcuma, alegran la vista, el olfato y el paladar. La cestería de Cumal es fina y duradera.

De Chachapoyas parten las excursiones hacia el gran monumento legado por los hombres de las nubes: la fortaleza de Kuélap.

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Fortaleza de Kuélap

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muralla circular hecho a base de piedra y barro.

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