Historia de Cajamarca

Catequil se llamaba el dios común a los antiguos caxamarca y a los Huamachuco, cuyas huellas arqueológicas se extienden en las serranías de La Libertad actual, hacia el Callejón de Huaylas. Un largo periodo histórico que abarca desde los años 250 aC hasta la conquista inca a inicios del siglo XV, da cuenta de un proceso cultural autónomo y altamente desarrollado. Autónomo, porque creció y se expandió sin mayor vínculo con otras culturas regionales preincaicas, y sin embargo, consiguió extenderse hacia el Sur hasta las alturas del actual Ancash y por el Nor Oeste, hasta lo que hoy es Lambayeque. La expansión Huari (500 a 900 años dC) consolidó la tierra de hielo, la tierra de los cardos y la tierra de Catequil, como un centro de intercambio comercial esencial. La cerámica caxamarca, inconfundible porque su diseño hace pensar en una escritura corrida antes que en una iconografía, se diseminó sobre los actuales territorios meridionales del Ecuador, los bosques nubosos del valle del Utcubamba en la región de Amazonas, y el propio centro Wari, en las cercanías de la ciudad de Huamanga.

Los hombres caxamarca no surgieron de la nada: en la zona se ha encontrado evidencias desde el periodo pre cerámico (El Cumbe, Maqui Maqui, Cerro Blanco, Pandache), hasta el Horizonte Temprano (Huacaloma, Layzon), en los umbrales del Cajamarca Inicial. Estamos ante una secuencia que va desde la caza y la recolección, hasta la agricultura, pasando por la extracción de mineral, elemento importante en el intercambio con otras culturas. La riqueza natural que propició este intercambio dinámico, obligo también a los antiguos cajamarquinos a construir caminos aun en etapas muy primarias; caminos destinados a unir las planicies altas y heladas, con los valles interandinos que hoy conocemos como Bambamarca, Chota y el mismo Cajamarca.

La llegada de los incas a la tierra de Catequil coincidió con el apogeo de la fase final de la Tradición Cajamarca, establecida por la arqueología como el “reino de Cusimanco”. Estamos ante un Señor que aglutinó a las diversas “naciones” de la sierra norte del Perú, un líder mencionado por los cronistas españoles Sarmiento de Gamboa y Cabello de Gamboa, como poderoso, rico y titánico. La conquista de Cusimanco no fue para los Incas una tarea fácil; el Señor de los caxamarcas estaba aliado con los huamachucos y los Chimú. Al combatirlo Tupac Yupanqui le abrió un frente bélico importante al Imperio Incaico en el norte, y luego de su victoria militar tuvo que desarticular y reorganizar Cajamarca mediante estrategias que privilegiaron el intercambio poblacional con otras zonas del territorio, mediante el mitimae. Los incas en Cajamarca levantaron templos y palacios, a la vez que potenciaban los oficios desarrollados por las poblaciones ancestrales. Básicamente la orfebrería y la cerámica pero, sobre todo, el arte del tejido.

Foto/Historia de Cajamarca

LA RIQUEZA DE LAS MONTAÑAS

Fue en el centro de la actual Cajamarca donde se dio inicio al complejo proceso de contacto entre los mundos Inca y europeo; un proceso que comenzó como una confrontación pero que el tiempo ha resuelto como un encuentro de culturas. Es el 15 de noviembre de 1532 cuando las huestes de Pizarro se enfrentan al valle cajamarquino y a una ciudad completamente despoblada, pues el Inca había trasladado a la población hacia la zona de los baños, en previsión de una masacre. El negociador español designado por Pizarro para doblegar al Inca, fue Hernando de Soto, éste, y Hernando Pizarro, volvieron donde Francisco Pizarro para describir la imagen de un gran emperador y un ejército compuesto por no menos de cuarenta mil hombres. Lo que sigue es historia conocida: se tiende una emboscada al Inca y se lo somete a la prueba de la fe, retándolo a reverenciar un ejemplar de la Biblia. El impase religioso y cultural se resolvió por el lado militar, y así, menos de doscientos españoles aliados con pueblos sometidos por los incas, consiguieron doblegar al ejército imperial. Cajamarca pasa a ser entonces el primer punto importante de la conquista europea en territorio peruano. Lo demás, es la historia del afianzamiento colonial en un territorio inicialmente rico en obrajes y centros textiles, pero que sería también un emporio minero hacia fines del s. XVIII.

El gran apogeo de la Cajamarca colonial se da precisamente en el siglo XVIII, con el aumento de las actividades agropecuarias y la producción en gran escala de tejidos, gracias a los célebres obrajes. A ello se sumó la explotación de los yacimientos mineros, especialmente las minas de plata de Hualgayoc. La política económica del virreinato estuvo sustentada en la minería. Hacia 1772 los mineros Rodrigo de Torres y Ocaña y Juan José Casanova, comienzan a labrar las vetas de Hualgayoc, un paraje que en dos años duplica su población. El descubrimiento y explotación de esta mina trajo un enorme cambio en la economía de Cajamarca, marcándose una nueva etapa histórica en esta región. Hualgayoc creo rápidamente nuevas y enormes fortunas, a la vez que producía muy grandes desplazamientos demográficos. Sin embargo, a finales del XVIII las vetas más ricas del yacimiento se agotaron y el decaimiento de Hualgayoc señaló una larga etapa de recesión en la economía regional. Manifestación ostensible del apogeo económico de Cajamarca fue la edificación de casas solariegas con impresionantes portadas, asi como sus hermosos templos. La historia republicana de Cajamarca miró más a la agricultura y a la ganadería que a la minería.

Es en décadas recientes que la extracción de mineral vuelve a contribuir en la economía del departamento.

Plaza de Armas

Aquí se produjo la caída del imperio incaico

Iglesia Catedral

Iglesia con fachada más grande y decorada de Cajamarca

Iglesia San Francisco

Fue el primer templo levantado por los españoles

Cuarto del Rescate

El inca lleno de oro y plata este recinto

Conjunto monumental de Belén

Extraordinaria cúpula con tallados policromados

Conjunto La Recoleta

Conformada por la iglesia y el convento de recolección Franciscana

Cerro Santa Apolonia

Espléndido mirador con la “Silla del Inca”

Casonas Cajamarquinas

Pórticos tallados en piedra